Se te acaba de ocurrir una idea excepcional para una crónica. Imaginas el evento que ha de darse en un lugar fantástico; quizás un duque, hasta ahora bondadoso y justo con sus súbditos, haya sucumbido a una enfermedad incurable y en la búsqueda de una cura, recurre a métodos viles que van en contra de los intereses de su pueblo. O puede que estés pensando en una guerra a punto de gestarse tras una década de intrigas cuidadosamente hiladas. Sea lo que sea, estás seguro de que será una historia memorable y tienes jugadores para encarnar a los personajes que participarán en ella.
Te reúnes con ellos y les pides que piensen en un personaje. Uno decide encarnar a un valeroso guerrero, otro a un mago, y un tercero a una pícara habilidosa. Sin embargo, en el momento que les pides que te cuenten algo más sobre sus personajes, te miran sin entender.
¿Cómo?
¿Qué más necesitan explicar?
A menudo se suele decir que
Dragones y Mazmorras, al igual que muchos juegos basados esencialmente en el sistema de "patada en la puerta", son lineales y las opciones que permiten llevar no van más allá del estereotipo. El sistema de clases y niveles refuerza esta idea, dando a entender algunos jugadores que su personaje no pasa de ser un "Pícaro", "Maestro de Armas" o "Batidor". Sin embargo, en la vida real, no hay dos personas iguales: ¿por qué los personajes habrían de ser una excepción?
Un
trasfondo es una construcción ficticia sobre un personaje que será encarnado en un juego de rol; ya sea por un jugador, o por un Narrador. En él a menudo se explica el pasado del personaje y las circunstancias que le han llevado a ser la persona que es ahora y la que quiere ser. Es decir, un trasfondo
caracteriza a un personaje. Lo convierte en algo más que una serie de puntuaciones repartidas de forma esquemática en una ficha. Le da
esencia y
contenido; en definitiva, hace la experiencia de juego más real para el jugador, y le ayuda a meterse mejor en el papel.

Esto en teoría suena muy bien, pero muchos pueden afirmar con pocas dudas que un trasfondo no es tan fácil de hacer. Depende del grado de complejidad que se le quiera dar. Un trasfondo puede ser tan sencillo y escueto como una frase ("Randolph es un guerrero que desea vengarse del clan de orcos que mató a su familia"), como un relato breve o medianamente extenso que narra todo el pasado del personaje, así como los personajes que han participado en el mismo.
A continuación se propone un método para ayudar tanto a jugadores como Narradores a elaborar trasfondos para personajes. Lo llamaremos "
El Juego de las Veinte Preguntas". Se trata de una serie de cuestiones esquematizadas que buscan retratar con suficiente detalle a un personaje, sin obligar a un jugador a ser terriblemente exhaustivo.
Una excesiva caracterización puede también ser perjudicial para el juego. Ninguna historia explica absolutamente todos sus elementos, y al fin y al cabo, no se busca una novela, sino unas pautas para guiar la interpretación del personaje y darle unas motivaciones.
Este pequeño
suplemento casero pretende ser una ayuda destinada sobretodo a los jugadores de D&D (de todas las ediciones), pero también puede ser de utilidad para otros juegos de rol, previa su correspondiente adaptación.
Esperemos que os guste.